1 - REPENTINAMENTE SOLOS
OBJETIVO :
- Ayudar a las personas que sufrimos la pérdida o ausencia física o afectiva de un ser amado para superar ese duelo de forma amorosa para uno mismo
- Entender lo que sucede durante el proceso del duelo para vivirlo, superarlo y retomar nuestro camino hacia una vida feliz
¿PERDISTE A UN SER AMADO Y TU MUNDO SE DESMORONO?
Todas las personas en algún momento de nuestra vida hemos sufrido la pérdida o ausencia de un ser amado, madre, padre, hermanos, esposo, esposa, hijo, hija, amante, un gran amigo, etc. Que por una u otra razón acaban por irse de nuestras vidas y así a lo largo de nuestra vida sufrimos más de una pérdida, y nadie, nunca, estaremos lo suficientemente preparados para enfrentarlas.
Aunque en muchas ocasiones vemos venir la pérdida durante mucho tiempo, ya sea por una enfermedad o por una situación de convivencia difícil, no estamos lo suficientemente preparados para cuando sucede, a veces imaginamos que es posible prepararnos, sin embargo, nunca estaremos listos antes de que llegue el momento.
Cuando sufrimos una pérdida vivimos un duelo, y entender lo que sucede durante ese proceso de duelo que puede ser por una separación involuntaria por la muerte repentina o por enfermedad de un ser querido, por un divorcio, o incluso por la mudanza a otra ciudad de un amigo cercano, no es fácil, pero es importante saber que en esos momentos en que estamos repentinamente transidos por el dolor de la pérdida de un ser querido, no estamos solos.
Que difícil es creer en Dios en la adversidad, sin embargo, cuando el dolor humano es confrontado con el dolor de Cristo es cuando se le encuentra su dimensión y su sentido, debemos saber encontrar a Dios en todas las circunstancias de nuestra vida, aún en las más difíciles y dolorosas, en las que pensamos que el dolor es la ausencia de Dios y sin embargo nunca como en el dolor, está presente Dios en nuestra vida.
NUNCA ESTAMOS PREPARADOS
Como decíamos, a veces pensamos que es posible prepararnos para cuando suframos una pérdida, pero nunca estaremos listos cuando llegue el momento.
Vivimos rodeados de esquemas que muchas veces nos confunden, las películas terminan cuando el ser amado se encuentra, llámese esposo, hijos, amigos, pero así no sucede en la vida real, en la vida real, el encuentro es un principio no el final, el amor es el inicio, es cuando la historia empieza, es el principio de un viaje juntos, es cuando comienza la verdadera aventura de la vida y en la vida real, el dolor surge cuando se pierde al ser amado. Nada que hayamos leído, escuchado, hecho, o aprendido, nos prepara para este final, ninguna película que hayamos visto nos alista para vivir el duelo ante la pérdida del ser amado …. nada.
En esos momentos es cuando debemos volver nuestros ojos a Dios aunque a veces pensemos que ese dolor es sinónimo de su ausencia, como dijimos anteriormente nunca como en el dolor está presente Dios, sólo que ante la nube del dolor que oscurece nuestra razón debemos saber reconocer su presencia, Dios, no va a bajar a decirnos lo que debemos hacer, o que camino tomar, su presencia la vamos a ver a través de la ayuda que nos envía por medio de diferentes experiencias, personas, buenas amistades, lecturas, grupos de apoyo que nos llegan en el momento indicado y que nos ayudarán a atravesar esa senda de dolor que estamos pasando, a veces sentimos que esa ayuda tarda en llegar, pero Dios conoce el momento preciso para cada uno de nosotros, es necesario que antes experimentemos nuestro dolor, habrá que sentirlo, que vivirlo, que transitar a través de él, la pérdida tiene que dolernos y esto debemos experimentarlo a solas con nosotros mismos.
A veces sentiremos que el dolor se va sólo para volver, al principio regresará con frecuencia para luego desaparecer de nuevo por más tiempo, se irá alejando, pero retornará cuando menos lo esperemos, todo esto es un proceso que debemos vivir, estos vaivenes irán moldeando nuestra vida, la pérdida siempre estará allí porque es parte de nuestra realidad, pero poco a poco iremos aprendiendo a aceptarla.
Todo lo que comienza tiene que acabar, la vida se compone de finales y principios y tras un final siempre viene un principio, así como las luz del amanecer señala el final de la noche, también señala el comienzo de un nuevo día, el invierno termina cuando la primavera comienza, ésta cede su lugar al verano y este a su vez al otoño, y así los finales se convierten en principios, pues todo final entraña un comienzo así como todo logro entraña una pérdida y toda pérdida entraña un logro, ese es el maravilloso cielo de la vida, pues mientras la vida nos cierra una puerta, Dios nos abre una ventana, mientras la vida nos quita, Dios siempre nos compensa.
TODA PERDIDA NOS FORTALECE
Así como el oro se purifica en el crisol del fuego, el ser humano se purifica con el dolor, pensamos q ue vivir es estar siempre bien, por eso el dolor nos sorprende, nos apabulla, nos desespera, porque no sabemos que el dolor es un camino de salvación, vivir es estar por momentos sanos y por momentos enfermos, es estar a veces alegres y otras tristes, tranquilos e intranquilos, etc., en la vida vamos a encontrar experiencias de dolor, de rebeldía, de coraje, nos cuesta entender porque vivimos eso, y es ahí donde debemos aprender a creer y esperar en Dios desde la adversidad, y que esas adversidades no nos quiten la paz, no nos quiten la fe, sino al contrario que esa fe sea la que nos haga creer a pesar de todo lo que estemos viviendo, el dolor nos fortalece.
Tal vez no lo creemos así en esos momentos pues pensamos que parece imposible que algún día lleguemos a sentirnos fuertes nuevamente, nos sentimos en esos momentos debilitados porque nosotros no escogimos ese camino ni lo hubiéramos elegido jamás, otros lo hicieron por nosotros y por eso nos rebelamos, pero si somos capaces de tomarnos de la mano de Dios y vivir nuestro duelo paso a paso para aprender a aceptar nuestras pérdidas, iremos adquiriendo una fuerza nueva, una fortaleza que no sabíamos que existía dentro de nosotros que nos acompañará de ahí en adelante, sufriremos otras pérdidas seguramente, pero las sabremos enfrentar más fuertes y seguros de si mismos, quedaremos listos para avanzar hacia el valioso resto de nuestra existencia.
LECTURAS BIBLICAS
Mt 5, 4 – Las bienaventuranzas – Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.
Eclo. o Sir. 2, 1-18 – Temer a Dios en las pruebas
jueves, 18 de septiembre de 2008
COMO ENFRENTAR LAS CRISIS
CÓMO ENFRENTAR LAS CRISIS
OBJETIVO:
- Tomar conciencia que las crisis económicas, emocionales, de salud, etc. Son parte de nuestra vida y no podemos evitarlas, pero si enfrentarlas
- Apoyarnos en nuestra Fe y nuestra confianza en Dios en esos momentos de crisis, entendiendo los diversos caminos en que El nos manda su ayuda
Las crisis son provocadas por situaciones lamentables y dolorosas, como la muerte de un ser querido, una gran pérdida económica, un accidente u otra cosa semejante. Estas situaciones pueden causar un gran trauma, dolor y angustia en nuestra vida y conducirnos a la desesperación y desesperanza.Una crisis puede ser producida por alguna situación presente, en la que alguna persona intenta arruinar su vida, quitándole la paz. Pero, algunas veces las crisis no son producto de un problema presente, sino que son cosas del pasado. Por ejemplo, una persona puede recordar una situación pasada en la que falló y al recordar "entra en crisis" y aflora un sentimiento de culpabilidad.La mayoría de la gente no cree o espera que en su vida puedan ocurrir problemas. Esta es una actitud infantil y además peligrosa. Hay que estar preparado para las crisis y esperar los problemas como algo inevitable. Los problemas son parte de la vida y hay que esperarlos como se espera que salga el sol, que oscurezca o llueva. Pero también hay que estar reparado para enfrentarlos con valentía y decisión.Las crisis exigen realismo. Hay que darse cuenta de que no se puede volver al pasado para cambiar las cosas. Lo único que se puede hacer es aprender de las experiencias y utilizar estas vivencias para transformar su vida y ser mucho mejor de lo que era antes. El error que hayamos cometido debe servirnos de estímulo para superarnos.Existen situaciones en que alguna persona, movida por sentimientos de envidia, celos, etc., intenta arruinar su vida y quitarle la paz. Contrólese y repita, "Soy superior, fuerte e invencible." No permita que la desesperación, amargura, odio o pesimismo aniden en su corazón.Ante las crisis, lo más importante es afrontar lo ocurrido. Levante su cabeza y diga con valentía, "Yo soy superior a esto y no me podrá vencer, pues encontraré la manera de derrotarlo."La muerte de un ser querido se puede superar si pensamos en que esa persona tiene que estar más feliz en el cielo. Más importante que la situación económica es su paz e integridad, su armonía con su familia y su relación con Dios. Hay valores muchísimo más grandes que los valores materiales. Cuando comprendemos que esta vida es temporal y pasajera, que existe un más allá, un reino que el Señor nos ha preparado, todo lo demás se convierte en secundario y relativo. Dios nos da la suficiente fortaleza, entereza, lucidez e iluminación para continuar a pesar de todos los problemas.Para superar las crisis, pida al Señor serenidad e iluminación: serenidad para estar en paz y, así, con la mente más lúcida intentar resolver el problema; iluminación para que la ayuda divina del Espíritu del Señor le dé una visión más profunda de todo y le permita solucionar los problemas.Analice punto por punto todos los elementos del problema y no dude en consultar a personas entendidas que le puedan aconsejar sabiamente. Prepare una estrategia o plan de acción que le permita resolver los puntos claves del problema. Luego, ¡actúe! No se quede paralizado y haga lo que usted considera necesario y adecuado.Cuando sienta preocupación o angustia por una crisis, repita la frase, "Esto también pasará." Practique algún método de relajación, haga algún deporte o por lo menos camine y permita que la belleza de la naturaleza inunde sus sentidos y le relaje. No permita que la angustia le domine.Tenga muy mala memoria ante las ofensas que le han hecho y perdone. Es clave y fundamental perdonar siempre y olvidar lo ocurrido y si no podemos olvidar, al menos no permitir que nos siga dañando, ese es el verdadero perdón. Comprenda que aquel que hace daño lo hace porque está invadido por el mal y está enfermo emocional y espiritualmente. Pero, usted tiene todo el derecho a defenderse, utilizando medios decentes, honestos y adecuados para no seguir permitiendo atropellos. Lo que no debe permitir jamás es que algo o alguien dañe su corazón, causando que usted se hunda interiormente y que el odio enferme su alma.Después de que usted haya hecho todo lo que ha podido, confíe ciega y totalmente en el Señor y El se encargará de todo lo demás. Las cosas saldrán como tienen que salir. Sobre todo, acuda a la oración, pidiendo la bendición de Dios para las personas que le están haciendo daño. El Señor le dará la paz.Prepárese para cualquier crisis en la vida porque toda crisis tiene una solución. Dios le preparó desde la eternidad para solucionar sus crisis. La cuestión es nunca doblegarse ante nada. No olvide que con Dios puede vencer cualquier crisis, porque ¡CON EL, USTED ES . . . INVENCIBLE!
LECTURAS BIBLICAS:
SALMO 13 – MIRA Y ESCUCHAME
ECLO 1, 9-23 – DE DIOS VIENE LA SABIDURIA
ECLO. 2, 1-18 – TEMER A DIOS EN LAS PRUEBAS
REFLEXION:
- ¿Cuándo he pasado por una crisis siento que he sabido enfrentarla?
- ¿He buscado ayuda y apoyo en quien tengo confianza, o mi orgullo o temor me lo han impedido?
- ¿En esos momentos he sentido que mi fe se debilita o que se fortalece?
- ¿Siento que he salido de esos momentos de crisis con un aprendizaje y un crecimiento?
OBJETIVO:
- Tomar conciencia que las crisis económicas, emocionales, de salud, etc. Son parte de nuestra vida y no podemos evitarlas, pero si enfrentarlas
- Apoyarnos en nuestra Fe y nuestra confianza en Dios en esos momentos de crisis, entendiendo los diversos caminos en que El nos manda su ayuda
Las crisis son provocadas por situaciones lamentables y dolorosas, como la muerte de un ser querido, una gran pérdida económica, un accidente u otra cosa semejante. Estas situaciones pueden causar un gran trauma, dolor y angustia en nuestra vida y conducirnos a la desesperación y desesperanza.Una crisis puede ser producida por alguna situación presente, en la que alguna persona intenta arruinar su vida, quitándole la paz. Pero, algunas veces las crisis no son producto de un problema presente, sino que son cosas del pasado. Por ejemplo, una persona puede recordar una situación pasada en la que falló y al recordar "entra en crisis" y aflora un sentimiento de culpabilidad.La mayoría de la gente no cree o espera que en su vida puedan ocurrir problemas. Esta es una actitud infantil y además peligrosa. Hay que estar preparado para las crisis y esperar los problemas como algo inevitable. Los problemas son parte de la vida y hay que esperarlos como se espera que salga el sol, que oscurezca o llueva. Pero también hay que estar reparado para enfrentarlos con valentía y decisión.Las crisis exigen realismo. Hay que darse cuenta de que no se puede volver al pasado para cambiar las cosas. Lo único que se puede hacer es aprender de las experiencias y utilizar estas vivencias para transformar su vida y ser mucho mejor de lo que era antes. El error que hayamos cometido debe servirnos de estímulo para superarnos.Existen situaciones en que alguna persona, movida por sentimientos de envidia, celos, etc., intenta arruinar su vida y quitarle la paz. Contrólese y repita, "Soy superior, fuerte e invencible." No permita que la desesperación, amargura, odio o pesimismo aniden en su corazón.Ante las crisis, lo más importante es afrontar lo ocurrido. Levante su cabeza y diga con valentía, "Yo soy superior a esto y no me podrá vencer, pues encontraré la manera de derrotarlo."La muerte de un ser querido se puede superar si pensamos en que esa persona tiene que estar más feliz en el cielo. Más importante que la situación económica es su paz e integridad, su armonía con su familia y su relación con Dios. Hay valores muchísimo más grandes que los valores materiales. Cuando comprendemos que esta vida es temporal y pasajera, que existe un más allá, un reino que el Señor nos ha preparado, todo lo demás se convierte en secundario y relativo. Dios nos da la suficiente fortaleza, entereza, lucidez e iluminación para continuar a pesar de todos los problemas.Para superar las crisis, pida al Señor serenidad e iluminación: serenidad para estar en paz y, así, con la mente más lúcida intentar resolver el problema; iluminación para que la ayuda divina del Espíritu del Señor le dé una visión más profunda de todo y le permita solucionar los problemas.Analice punto por punto todos los elementos del problema y no dude en consultar a personas entendidas que le puedan aconsejar sabiamente. Prepare una estrategia o plan de acción que le permita resolver los puntos claves del problema. Luego, ¡actúe! No se quede paralizado y haga lo que usted considera necesario y adecuado.Cuando sienta preocupación o angustia por una crisis, repita la frase, "Esto también pasará." Practique algún método de relajación, haga algún deporte o por lo menos camine y permita que la belleza de la naturaleza inunde sus sentidos y le relaje. No permita que la angustia le domine.Tenga muy mala memoria ante las ofensas que le han hecho y perdone. Es clave y fundamental perdonar siempre y olvidar lo ocurrido y si no podemos olvidar, al menos no permitir que nos siga dañando, ese es el verdadero perdón. Comprenda que aquel que hace daño lo hace porque está invadido por el mal y está enfermo emocional y espiritualmente. Pero, usted tiene todo el derecho a defenderse, utilizando medios decentes, honestos y adecuados para no seguir permitiendo atropellos. Lo que no debe permitir jamás es que algo o alguien dañe su corazón, causando que usted se hunda interiormente y que el odio enferme su alma.Después de que usted haya hecho todo lo que ha podido, confíe ciega y totalmente en el Señor y El se encargará de todo lo demás. Las cosas saldrán como tienen que salir. Sobre todo, acuda a la oración, pidiendo la bendición de Dios para las personas que le están haciendo daño. El Señor le dará la paz.Prepárese para cualquier crisis en la vida porque toda crisis tiene una solución. Dios le preparó desde la eternidad para solucionar sus crisis. La cuestión es nunca doblegarse ante nada. No olvide que con Dios puede vencer cualquier crisis, porque ¡CON EL, USTED ES . . . INVENCIBLE!
LECTURAS BIBLICAS:
SALMO 13 – MIRA Y ESCUCHAME
ECLO 1, 9-23 – DE DIOS VIENE LA SABIDURIA
ECLO. 2, 1-18 – TEMER A DIOS EN LAS PRUEBAS
REFLEXION:
- ¿Cuándo he pasado por una crisis siento que he sabido enfrentarla?
- ¿He buscado ayuda y apoyo en quien tengo confianza, o mi orgullo o temor me lo han impedido?
- ¿En esos momentos he sentido que mi fe se debilita o que se fortalece?
- ¿Siento que he salido de esos momentos de crisis con un aprendizaje y un crecimiento?
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Eucaristía, divorcio y uniones de hecho.
| Autor: Joseph Card. Ratzinger Carta a los Obispos de la Iglesia Católica | |
| Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la rececpción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados que se han vuelto a casar. Congragación para la doctrina de la fe 14 de septiembre de 1994 | |
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