OBJETIVO:
Una vez que has reconocido cuales son los mecanismos de defensa que has activado partiendo de la aceptación de tu realidad desactivarlos para iniciar la reconstrucción de tu autoestima y del amor que te debes a ti mismo.
Aprender a reconocer que barreras o murallas nos ponemos que nos impiden seguir adelante.
Para iniciar esa reconstrucción de nuestro yo interno que se siente tan lastimado, es conveniente hacerlo con la constante práctica de una sana introspección, es decir, reflexionar continuamente a solas, contigo mismo, acerca de ti, de tus sentimientos, tus dudas, tus temores, etc., dedícate a meditar en ti y en tu vida, practicar esa “mirada interior” es lo que por ahora necesitas.
Comienza por pensar en cuales son los mecanismos de defensa que has activado. Piensa primero: ¿cuáles de ellos te están sirviendo, cuáles están impidiendo o retardando tu proceso para sanar internamente, cuánto tiempo has estado manipulando tu realidad sobreviviendo con tus mecanismos, me siento listo para desactivarlos?, tal vez ya sea el momento de enfrentar nuestra realidad, nuestra pérdida y de rendirnos a las evidencias.
En este momento de una “mirada interior”, debemos poner mucha atención, porque es el peor momento para ser deshonesto con uno mismo, mientras más rápido aceptemos la verdad, más corto será el camino de regreso.
RECONSTRUYE TU AUTOESTIMA (Autoestima Cristiana)
Debemos reflexionar si no a lo largo de este camino el dolor de la pérdida nos ha llevado a ocuparnos, no en reconstruir nuestra persona sino en construir barreras, para resguardarnos sin tomar conciencia que las barreras y murallas nos estorban, nos atoran en ese viaje a nuestra recuperación.
Piensa, se honesto contigo mismo en cuales son actualmente tus actitudes: ¿continúas escondiendo las frases, los regalos, las vivencias y las cosas que te recuerdan a tu ser amado?, esa es una barrera; ¿te aferras a tu dolor todavía, no lo sueltas, no lloras, será que sientes que de alguna manera ese dolor te mantiene “unido” a tu ser amado?, eso es una muralla; ¿el enojo, la ira, el deseo de venganza te siguen atando a esa persona, quisieras que sufriera como tú estás sufriendo, te niegas a aceptar que ya no están juntos, que ya no son una pareja y el vínculo que te unió, no importan los motivos, ahora está roto, ¿evitas las amistades que los veían juntos?.
Todas estas situaciones que muchas veces vivimos pero no queremos aceptar son murallas, barreras que nosotros mismos ponemos, que nos mantienen enganchados y no nos dejan liberarnos, por eso, vuelve tu mirada a ti mismo y piensa que ahora empieza una nueva época para ti, la de tu tiempo, la de todo para ti, es el momento de poner la casa en orden, de sacudir las telarañas y de abrir las ventanas para que penetre aire fresco, derriba tus barreras y da paso a tu recuperación, reconstruye tu autoestima y concédele sentido a tu propio valor.
Debes estar consciente que la parte orgullosa de tu yo interno puede estar tratando de estorbar, el orgullo te ciega si pese a la pérdida mantienes una actitud de “aquí no pasa nada”, queriendo engañar incluso a ti mismo, tal vez esta ceguera sea inconsciente, por eso tendrás que redoblar tus esfuerzos por reconstruir tu autoestima con autenticidad, ciertamente escucha a tu yo interno, pero no confíes del todo en él al menos, no tan ciegamente, escúchalo y suéltalo o déjalo en paz.
Trata de pasar más tiempo contigo mismo, mientras mejor te sientas en tu propia compañía, más fácilmente desaparecerán tus mecanismos de defensa, empieza haciendo cosas sencillas tú solo (a), ocúpate en acomodar tus libros, una tarde solo (a) ver una película, escuchar música, tejer, pintar, etc. Cualquier actividad que te agrade pero hacerla sólo contigo mismo como compañía, al principio no te será fácil, pero poco a poco gozaras más de tu compañía.
AMATE A TI MISMO
A veces resulta difícil darse cuenta que no nos amamos a nosotros mismos y debemos aprender a hacerlo, el amor a uno mismo es un amor muy sabio y muy justo, es un amor que nunca traiciona ni abandona, pero debemos recordar que el amor se alimenta con cuidados y mimos por lo tanto, es tiempo de empezar a mimarte, hacer cosas que te gusten, ejercitar tu mente y tu cuerpo, asistir a conferencias o cursos que te hagan crecer, leer un libro que te interese, es decir, iniciar ahora si actividades constructivas que siempre anhelaste y que no te permitías hacer, empieza a enfrentar la vida poniéndote pequeños retos.
Frecuenta personas con las que te sientas a gusto, no esperes a que ellas te inviten, invítalas tú, acude a los lugares que antes no frecuentabas porque no le gustaban al otro, algo muy importante es que cuando estés pasando por la etapa difícil de tu duelo si es posible evita apoyarte en medicamentos que te relajen o te tranquilicen, porque aunque esto parezca bueno, mientras estés sintiendo el dolor de tu pérdida es mejor evitar aquello que te evada de la realidad y los medicamentos pueden disfrazar tus verdaderos sentimientos, bloquean tu tristeza, tu dolor de momento, pero a la vez los van acumulando internamente y en lugar de salir te crearan una obstrucción, recuerda que tenemos que experimentar el dolor, que es a nosotros a quien nos duele la pérdida, por lo tanto somos nosotros quienes debemos sentirla.
Nuestro cuerpo transforma todas nuestras emociones en actitudes que es bueno que identifiquemos y muchas veces esa falta de amor a uno mismo se refleja incluso en nuestros hábitos alimenticios, puede ser que empieces a comer en exceso o al contrario demasiado poco, estos problemas alimenticios se convierten en una forma de agresión a ti mismo, si tienes problema para comer y no encuentras nada apetecible busca motivarte pensando en lo que te gustaba en tu niñez, aunque sean golosinas, en este momento cualquier cosa te vendrá bien, además esto removerá en ti recuerdos que también te alimentaran emocionalmente, si por el contrario caes en una compulsión por comer muy probablemente estés tratando de aliviar el dolor con la comida, de llenar tu vacío interior con alimentos, te estás construyendo una capa externa para protegerte de tu realidad, en cualquiera de los dos casos sólo te estas creando un problema más, debes poner un alto a esto y si es necesario buscar ayuda para volver a revalorarte, para aprender a amarte.
La mejor manera de ayudarte es ayudando a otros, piensa en tus amistades que necesitan ayuda, acércate a ellas, encontrarás que esto te será muy útil, participa en obras sociales de la comunidad, en proyectos de grupos de apoyo, cuando trabajas en beneficio de los demás tus problemas empiezan a disminuir ya que la mejor forma de ayudarnos a alejar los pensamientos negativos en torno a la pérdida es ayudar a otros que te necesitan, tal vez en esa búsqueda encuentres a otros con situaciones similares a la tuya y se pueden apoyar y ayudar mutuamente.
Otra forma de ayudarnos a sacar nuestras emociones es escribirlas, no quiere decir que vayamos a escribir una novela, sino simplemente es escribir en el momento que te nazca todo lo que estas sintiendo, hacerlo sin engaños, siendo honesto contigo mismo, sin preocuparte si está bien escrito o no, lo que estas escribiendo es sólo para tus ojos por eso, permite que tus sentimientos fluyan libremente, no es conveniente corregir lo que escribes, porque así permites que tus sentimientos se plasmen tal como se te ocurren, cuando termines date un tiempo, respira un momento y lee lo que escribiste, trata de hacer esto diariamente, escribe de tu tristeza, tu ira, tu dolor, tu desesperanza, escribe también sobre tus alegrías sobre todo las recientes, los descubrimientos maravillosos que vas haciendo de tu persona en esta nueva etapa de tu vida, poco a poco tus sentimientos fluirán a través de lo que escribes y sin sentirlo estarás atravesando tu duelo, soltarás poco a poco el dolor, y así irás siguiendo tu proceso de recuperación, será como ir escribiendo una nueva vida para ti.
Recuerda Dios te ha dado muchos dones...es momento de descubrirlos.
LECTURAS BIBLICAS:
PROV. 16, 1-3 · 9
ECLE. 3, 1-8 – TODO A SU TIEMPO
EFE. 4, 22-32 –REVISTAN AL HOMBRE NUEVO
EFE. 5, 15-17
EFE. 6, 10-18
REFLEXIONES:
¿Identificas cuáles son tus mecanismos de defensa y sientes que está preparada para empezar a desactivarlos?
¿Te identificas con alguna de las situaciones mencionadas, es decir, cuales son tus barreras, tus murallas?
¿Has hecho algo por empezar a derribarlas?
jueves, 3 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario