OBJETIVO:
Después del proceso de duelo que has vivido, buscar que puedes hacer para empezar a soltar aquello que te daña
Concentrarte en organizar tu vida buscando reencontrarte contigo mismo.
Hemos tratado de analizar todo ese proceso de duelo que hemos o estamos viviendo para ayudarnos a entender lo que nos sucede a través de él, durante este análisis hemos visto la importancia de vivir ese duelo, para poder resolverlo y así retomar el camino hacia una vida feliz y plena.
Es el momento de empezar a tomar decisiones importantes para ayudarnos a despejar de una vez por todas ese duelo, ha llegado el momento de finalizar con esta etapa de dolor, seguramente en nuestra vida tendremos otras pérdidas, y también tendremos que superarlas, pero ésta que ahora nos ha quitado la paz y nos ha hecho vivir momentos tan difíciles deberá quedar como una experiencia de vida para ayudarnos a superar todo aquello que se nos presente.
Concéntrate en organizar tu vida, es hora de elaborar muchas listas mentales o escritas de todo aquello que te ayude a lograr salir adelante, piensa en: ¿qué puedes hacer ahora, qué puedes dejar para después, personas con quien quieres hablar, espectáculos que quieres disfrutar, los proyectos que has estado posponiendo, etc.?, has cosas que te ayuden a gustarte de nuevo, que te confirmen cuan amable y digno (a) eres de ser amado (a), es el momento de recuperar la disciplina en algunos de tus hábitos, de salir de casa y pasar tiempo con tus amistades, busca diferentes formas de aprender a relajar tu mente, tu cuerpo, tu espíritu, aprende a soltar la tensión.
Lograr esto no es fácil, si es necesario pide ayuda, no sientas miedo ni vergüenza de pedir ayuda, dile en quien confíes que necesitas hablar, un buen amigo siempre entenderá y agradecerá que lo llames, pero no vuelvas a cerrarte, asegúrate de hablar abiertamente y si es posible trata de hacerlo cuando estés tranquilo no cuando estés desesperado.
ACEPTATE Y APRENDE A ESTAR SOLO
Es importante tratar de adaptarnos a estar solos, la soledad no necesita cura alguna, requiere aceptación, lo que no debemos permitir es revolcarnos en nuestra soledad, la mejor manera de conducirnos solos es aprender a estar cómodos con nosotros mismos, con un poco de esfuerzo y buena disposición, probablemente encontremos que somos buena compañía, de hecho somos nuestro mejor compañero (a).
Estar solos no es necesariamente sentir la soledad, en la medida que seamos capaces de establecer una relación amorosa con nosotros mismos, nunca nos sentiremos solos.
Ha llegado el momento de que las cosas comiencen a estar en su lugar nuevamente, quizá descubras que estás impaciente por continuar con tu vida, tal vez te sorprenda sentir el deseo de iniciar nuevos proyectos, aunque esto es buena señal, probablemente todavía no estés listo para tomar esas decisiones importantes que te has propuesto, no es momento de cambiar de casa, de vender nada, ni de mudarte a vivir con parientes, piensa que estás en un proceso y tal vez aún te falta un poco de trabajo en el mismo.
No olvides que es normal que el duelo suele aparecer en ciertos días, en ciertas fechas, los aniversarios y días festivos para quienes estamos solos transcurren de una manera especialmente difícil, parece como si esos días los padeciéramos más que vivirlos, por eso debemos planear con anticipación esos días difíciles, procurar pasarlos con la familia o amistades, pues todavía te van a doler, aunque cada vez menos, esos días de recuerdos no intentes proteger a otros de tu tristeza, pero tampoco trates de sobrellevarla solo.
NO ESCONDAS TU TRISTEZA
No hay por qué avergonzarnos de sentir todavía dolor, no debemos esconderlo, si tienes hijos, no temas que te vean sufrir, permíteles enterarse de tu dolor, seguramente ellos también lo sienten y al verte expresarlo sanamente, ellos también lo podrán hacer, si necesitas llorar simplemente hazlo y deja que te consuelen, no esgrimas razones ni juicios contra el ser amado que se ha ido, piensa que ellos también lo aman y si es su padre, seguirán amándolo toda la vida, date permiso de perdonar a dos personas, al ser amado que se ha ido y a ti mismo.
Todo esfuerzo por olvidar, será en vano, no vale la pena que te esfuerces, los recuerdos están ahí y estarán por mucho tiempo, tal vez toda tu vida porque forman parte de ella, si dejas que se presenten, se esfumará el dolor y sólo quedará el recuerdo de lo grato, no trates de apresurar el proceso, el dolor no acepta ningún acelerador.
Durante este tiempo de duelo también suelen aparecer pensamientos negativos que te llevan a pensar en hacerte un daño personal, pueden presentarse ideas, sensaciones, deseos, si esto sucede debes considerar que estás en un momento de crisis personal, que en este momento tu raciocinio no es cabal, por lo tanto, si sientes que es necesario que tienes que decirle algo al otro, hazlo, si es posible, sólo así estarás allí para oír su respuesta, si es necesario busca un terapeuta que te ayude, si no puedes hacerlo, busca alguna amistad en quien confíes y sientas que te puede aconsejar, o bien un sacerdote, o alguna persona con más años de experiencia y que esté dispuesta a escucharte, habla de lo que sientes, dilo todo, nadie censurará ni se escandalizará ante tus pensamientos y Dios menos que nadie, si buscas este apoyo, lo más seguro es que las ideas autodestructivas desaparezcan después de hablarlas, de transmitirlas a quienes te escuchen con comprensión, recuerda que no estas solo, siempre hay alguien dispuesto a darte la mano y apoyarte
CULTIVA AMISTADES QUE TE APOYEN
Tu yo interno aún está frágil, cualquiera puede lastimarte con facilidad, ciertas “amistades” insensibles o crueles pueden dañarte, aléjate de ellas, suéltalas, déjalas ir, los verdaderos amigos te apoyan y te comprenden, y esto facilita nuestro proceso de duelo, no debes aceptar a tu alrededor a quienes disminuyan tu autoestima, no vale la pena escuchar a los “informantes bien intencionados” que insisten en contarte sobre el ser amado, ni a quienes se pasan señalándote tus errores “por tu propio bien”.
Si te interesa la amistad de esas personas puedes hablar sinceramente con ellas y decirles el daño que te están causando, si valen la pena, cambiarán su forma de ser, cuando te des cuenta que alguien está impidiendo tu recuperación, lo mejor es que te alejes de esas personas en este momento.
También este es un buen momento para fortalecer tus vínculos espirituales, todo apoyo espiritual aligerará la carga y nos ayudará a tener paz interior, si es necesario busca una guía espiritual, el apoyo que se recibe en esos momentos suele ser una bendición, aunque algunas veces nuestros guías espirituales pueden presentarnos perspectivas rígidas de la moral que dependiendo del momento de proceso que llevemos podemos estar susceptibles o no a que se despierten sentimientos de culpa, no debes aceptar cargar con ninguna culpa que no te corresponda, en este momento no necesitas ningún sentimiento de culpabilidad, ni remordimientos, una espiritualidad auténtica te acogerá como un pajarillo herido, que requiere cuidado, consuelo y atención, y no como al que le deben cortar las alas para que no se lastime al volar.
QUE CESE YA TU CASTIGO
Debes tener cuidado que alguien con quien debes seguir viviendo puede convertirse en otra fuente de daño …. tú mismo, analízate y pregúntate a ti mismo:
¿He construido barreras en mi camino de regreso?
¿Me estoy castigando por culpas ajenas?
¿Insisto en encontrarme defectos?
¿Pienso continuamente que estoy viviendo lo que merecía?
¿Continúo cargando con la responsabilidad de la pérdida?
Deja ya de castigarte, aprende mejor a premiarte, analiza y escribe las formas como te dañas, las maneras como saboteas tu recuperación, después tacha lentamente cada una y prométete que no lo harás más, dilo en voz alta, si es necesario pégalos en un lugar visible para que lo repitas constantemente, escribe también que eres digno de ser amado, digno de confianza, tienes demasiado quehacer como para además pelearte contigo mismo.
ES TIEMPO DE MUDANZA
Es hora de deshacerse de cosas viejas, empieza nuestra renovación, para esto debemos subir a nuestro desván mental y buscar los artículos inservibles, viejos, que guardamos sin sentido: ideas, recuerdos, añoranzas, remordimientos, etc.; encuentra las viejas heridas, las lastimaduras, las culpas, los temores, examínalas con cuidado y deséchalas pronto pues ya están cicatrizando, las heridas antiguas quedarán registradas en el pasado, ya no sirven, pertenecen a otro tiempo que ya pasó, esto te ayudará a viajar más ligero por el camino de regreso sin ese equipaje obsoleto, ya no debes desear cargar con nada viejo e innecesario.
Ahora es el momento de decidir los cambios menores, tus actitudes, hábitos, comportamientos, etc. Piensa en que cambios positivos te gustaría emprender, después de empezar esos cambios examina los resultados para ver si sientes que vas en la dirección correcta, si te sientes más feliz, en paz contigo mismo, si es así, intenta llevarlos más lejos y experimenta ahora si con cambios más significativos y después también revisa los resultados y así poco a poco sentirás que te vas haciendo más fuerte y con más confianza en ti mismo
COMIENZA A SOLTAR
Ahora nos acercamos a la tarea más difícil de todas, soltar el amor que perdimos, dejar ir definitivamente al ser amado que ya no está, hay muchas maneras de realizar esto, pero una de las formas más efectivas es la llamada GESTALT, que consiste en realizar una serie de acciones simbólicas hechas de corazón, esto requiere de un poco de esfuerzo y algo de valor, pero si lo haces con honestidad, funciona, y así estaremos mejor dispuestos, este ejercicio es recomendable hacerlo cuando estemos solos y tengamos la mente despejada, realiza este ejercicio, es fuerte, pero decídete y hazlo con la convicción de que te ayudará a soltar aquello que durante tanto tiempo te ha dañado:
Coloca dos sillas rectas una frente a la otra
Imagina que tu pareja está sentada en una de las sillas
Ahora, tú siéntate en la otra, es hora de hablar y despedirte
HABLA POR TI MISMO
Ahora habla de lo que piensas, dile a tu ser querido como te sientes verdaderamente, se honesto, muestra tus sentimientos auténticos y di todo lo que está en tu mente, en tu cuerpo y en tu espíritu y que tal vez has guardado por años, habla del trauma, de la culpa, de la soledad, del abuso, de la traición, de la injusticia de tener que enfrentarlo todo solo, habla de tu ira, tu frustración, tu dolor, menciona todo, incluso lo que siempre callaste, lo que negaste, lo que siempre esquivaste y no quisiste enfrentar, habla de tu amor, de tus ilusiones, de los planes que tenías, llora, ríe, recuerda, agradece, habla también de tu crecimiento de ahora, tu fortaleza.
Cuando hayas dicho todo lo que tenías que decir, levántate y siéntate en la otra silla, piensa ¿cómo contestaría tu ser amado a todo lo que le has dicho?, ahora habla como si fueras ese ser amado que se ha ido, como crees que él o ella te hablarían, habría cosas que criticar de ti, algo de rabia, de enojo, de tristeza, de amor, habrá también bondad y cariño, sacrificio y apoyo, miedo y placer, amor y desamor.
Di todo lo que piensas que diría, pregúntalo todo, incluso lo difícil, lo amargo, no omitas nada aunque duela, pero también sé justo, arguméntalo todo, explica, enjuicia, compara, evalúa, no omitas nada, cuando estés seguro que la conversación ha terminado, levántate y vuelve a ocupar tu asiento
DESPIDETE
Ahora piensa cuidadosamente en lo que dijo el ser amado y responde a todas las preguntas y comentarios, acepta tu parte de responsabilidad, asume tus errores como parte del proceso que encierra el duelo, menciona aquello que hayas olvidado decir la primera vez, expresa todo lo que sientes en tu mente, en tu corazón, en tu espíritu, luego despídete y dile ADIOS, si logras hacer esto, habrás dado un gran paso en tu recuperación.
MEDITA EL ADIOS
Piensa en esta conversación tan especial que acabas de tener con ese ser amado que se ha ido, ¿qué aprendiste?, seguramente encontrarás algunas sorpresas, alguna sabiduría, algún aprendizaje que antes te evadía, o tú evadías, sentirás que habrá agradecimientos y perdones, medita en esto que acabas de realizar, al fin habrás logrado despedirte de tu pareja, habrás soltado la brasa, habrás dicho adiós, comienza el desapego, despídete todas las veces que sea necesario, cada día, cada semana, cada mes.
Ahora empezarás a notar algo diferente dentro de ti mismo, sentirás que estás creciendo, que tu perspectiva ha cambiado, ahora si es buen momento para iniciar nuevos proyectos e incluso hacer nuevas amistades, conserva por supuesto los amigos verdaderos, estos sucesos que has vivido te servirán también para conocer quienes eran tus verdaderas amistades.
Estas nuevas amistades seguro compartirán tus nuevos intereses, se ampliará tu mundo, se ampliarán tus horizontes, deja que todo se desarrolle naturalmente, decídete ya a despejar tu duelo.
REFLEXIONES:
¿Has empezado a organizar tu vida con nuevos proyectos?
¿Has buscado alguna ayuda terapéutica o de dirección espiritual?
¿En este caso, has sido abierto y honesto para que esta ayuda pueda ser efectiva?
¿Has pensado alguna vez en lastimarte físicamente, como lo has frenado?
CITAS BIBLICAS:
SALMO 27 – JUNTO A DIOS NO HAY TEMOR
ECLO. 6, 6-17 – LA AMISTAD
2 COR. 4, 13-18 – ESPERAMOS EN DIOS
jueves, 3 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario